¿Pero quién lo escucha? El silencio es el silencio.
Recurrimos siempre al silencio para hablar y el silencio sabe oír, pero no sabe escuchar.
Tenemos miedo a expresarnos públicamente: nos avergüenza, parece hacernos débiles. Y recurrimos al silencio. Le gritamos, le pedimos ayuda y el silencio... el silencio no tiene respuestas. El silencio me conoce pero, ¿y si yo no me conozco?. Entonces me quedan las preguntas de siempre, me quedan las respuestas de nunca, me quedan las necesidades de toda mi vida y me queda el miedo de no encontrarlas nunca.
Llenar el silencio de respuestas, es lo que quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario